Título del Artículo: Homo sapiens digital: de los inmigrantes y nativos digitales a la sabiduría digital
Autora de la
reseña: Ángela
Sofía Olmedo
La tecnología
digital puede hacernos cada vez más sabios.
La sabiduría
digital es un concepto doble: se refiere, en primer lugar, a la sabiduría
que se presenta en el uso de la tecnología, con el que nuestra capacidad
cognoscitiva llega más allá de nuestra capacidad natural. Y en segundo lugar, a
la sabiduría en el uso prudente de la tecnología para realzar nuestras
capacidades. Gracias a la tecnología contaremos con acceso inmediato a toda la
historia registrada, a bibliotecas, a todos los estudios de casos y a todos los
datos de cualquier índole, y sobre todo a simulaciones altamente realistas que
facilitarán nuestro trabajo.
La forma en que utilicemos estos recursos, la
forma en que los filtremos para encontrar lo que necesitamos depende de
nosotros, que debemos ser conscientes de que la tecnología es y será un medio
de ayuda muy importante en la formación de nuestra sabiduría, para poder tomar
decisiones y juicios más acertados. La tecnología por sí misma no sustituirá la
intuición, el buen juicio, la moral y la capacidad para resolver problemas.
Pero en un futuro inimaginablemente complejo, la persona realzará sus
capacidades gracias a la tecnología digital, incrementando así su sabiduría
Por otra parte, hoy ya hablamos de la plasticidad cerebral, de un cerebro en
continua adaptación, así que es posible que los cerebros de los que interactúan
con tecnologías se reestructuren con frecuencia por esa interacción. En
consecuencia es factible que, en un futuro, la forma, la organización y la
estructura con que construyamos y almacenemos nuestra sabiduría sean distintas de
las de hoy, y alcancen metas antes impensadas. Cada uno a su propia velocidad,
pero con una ayuda digital. En gran medida, ya estamos allí; el realce (enhancementet, que también puede ser traducido
como mejora o ampliación) digital está, o pronto
estará disponible, para todo que lo hacemos. Las herramientas digitales amplían
y realzan hoy nuestras capacidades cognoscitivas, en forma muy variada. La
tecnología digital realza la memoria, por ejemplo las herramientas de entrada y
salida de datos o el almacenaje electrónico, y permiten que recopilemos más
datos que los que sin estas herramientas hubiéramos podido reunir, ayudando así
a que realicemos análisis más complejos de situaciones o problemas, y
aumentando nuestra capacidad de ejecución.
El realce cognoscitivo digital, los ordenadores
portátiles, las bases de datos en línea, las simulaciones virtuales
tridimensionales, las herramientas de colaboración en línea, los asistentes personales
digitales (PDA, por sus siglas en inglés, es decir, las agendas eléctrónicas y
palms) y una gama de otras herramientas específicas a cada contexto son una
realidad en cada profesión, incluso en campos no técnicos tales como la ley y
las humanidades. Hoy ya dependemos de estos realces. Como dicen los filósofos
Andrés Clark y David Chalmers (1998), "la cognición extendida es un proceso
cognoscitivo de base, no un suplemento adicionado"; “el cerebro se
dinamiza de una manera que se complementa con estructuras externas y aprende a
desempeñar su papel dentro de un sistema unificado (…) “externo y activo".
Mencionó un adolescente: "Si pierdo mi
teléfono celular, pierdo la mitad de mi cerebro". Muchos expresarían el
mismo sentimiento en relación con una palm o un ordenador portátil. Estamos
abrazando ya un nivel básico de realce digital, y aceptaremos realces siempre
más sofisticados a medida que la tecnología continúa desarrollándose. Estas
tecnologías que se perfeccionan por y para nosotros, están hoy aquí y en
nuestro futuro.
Dos dispositivos recientemente lanzados permiten
que los jugadores controlen la acción en los videojuegos usando sus mentes;
NeuroSky está trabajando en otra versión de la tecnología. La fuerza aérea de
los EE.UU. está experimentando con usar tecnología similar con los pilotos de vuelo
(diario 2008 de Satnews). Otras herramientas digitales emergentes prometen
facilitar la comunicación y realzar la comprensión —por ejemplo “voz y su
tensión”, una herramienta de análisis que permitirá que los usuarios perciban
el engaño–, y las utilidades de traducción automatizada ayudarán a crear
traducciones libremente. Así, el realce digital se torna cada vez más necesario.
En la vida de nuestros niños, las ayudas digitales
más potentes, como los microcircuitos integrados y la imaginación de lo que hoy
es ciencia-ficción, se convertirán en una realidad tal como la manipulación
genética, considerada mucho tiempo atrás y que hoy está con nosotros. Así como hemos
comenzado a afrontar los problemas éticos, morales, científicos y los desafíos
que presenta la medicina genética, tendremos que enfrentar la cuestión de la
sabiduría digital tarde o temprano, y será mejor hacerlo antes.
Muchas de estas mejoras traerán dilemas éticos,
pero el sabio digital debe distinguir
entre las cuestiones éticas (¿es una mejora?, ¿está disponible por igual a
todos?) y las meras preferencias y prejuicios.
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